PRÓXIMA APERTURA

INAUGURAMOS EL FORN ANTIC EL MIÉRCOLES 9 DE JULIO DE 18 A 20.30 H. EN C/MAJOR,15 DE MANRESA.
ESTÁIS TODOS INVITADOS. ¡OS ESPERAMOS!


1/10/12

Nuevos cursos y nuevos lugares


Ecoviure 2011


¡Hola amigos del pan!

A partir de este mes estaremos haciendo cursos y talleres en otros lugares de la provincia de Barcelona:

* LA GRANA (Sant Vicenç de Castellet). Continuaremos el día 9 con los talleres de Introducción al pan con levadura natural. Además es una muy buena ocasión para los que quieran ver los molinos de piedra de una harinera ecológica. Información e inscripciones: 93.833.13.00 / www.la-grana.com 


* TOC DE CUINA (Sabadell). Este mes abre una nueva tienda de ingredientes y material en la que, también, se impartirán talleres. Este otoño estaremos con cursos de Introducción al pan casero y otros monográficos. Más información: tocdecuina@gmail.com  647618969 / 937480037  Ronda Zamenhof,131 (esquina con c/Estrella)  


* ECOVIURE (Manresa). Este será el 3º año que participaremos en esta feria que promueve una forma de vida más natural. Con un taller/demostración de 4 horas nos introduciremos en el pan casero con levadura madre. Además es una buena manera de aprovechar y visitar la feria, ya que hay stands muy interesantes. Para más información e inscripciones, contactar directamente con ellos. www.ecoviure.cat  

Y os recordamos que seguimos en Centre Cos (Barcelona) donde, actualmente, tenemos programados varios cursos y estamos programando más para los siguientes meses:

- 21 de Octubre (10-14 h.) Panes alemanes de centeno.
- 21 de Octubre (16 a 20h.) Viaje a Italia: pizza, focaccia y panes italianos. (COMPLETO)

- 27 y 28 de Octubre (10-14 y 16-20 h.) Intensivo competo de pan artesanal.


¡Hasta pronto!


3/9/12

Curso Blacs antics (trigos antiguos)



Este verano añadimos un nuevo curso: Pan con variedades tradicionales de trigo.

Xeixa, forment, montcada o florence aurora, eran variedades de trigo tradicionales que nuestros abuelos ya conocían y apreciaban. En este taller las conocemos y aprendemos a trabajar con estas harinas que no se comportan como una harina de trigo moderno.

Tras el primer curso quedamos muy contentos y esperamos poder repetir muy pronto.

La foto la realizó una de las alumnas: muestras de panes con estas harinas; tarros con granos de cada variedad para aprender a diferenciarlos; y, de fondo, las espigas de casi 2 metros que recogimos unos días antes.

Un taller muy interesante que nos dejó con ganas de descubrir más.

27/8/12

Un toque de especias



Para los amantes de los panes nórdicos de centeno, ya sabéis que estos panes acostumbran a llevar una mezcla de especias para aromatizar el pan y darle chispa y sabor. En el curso completo que hacemos siempre llevo un pan 100% centeno para probar y, curiosamente, acaba siendo de los preferidos.

Nosotros preparamos nuestra propia mezcla ya que aquí es difícil conseguirla ya hecha. Se pueden ajustar las cantidades al gusto del panadero pero a nosotros ésta nos gusta especialmente. Para prepararla necesitaréis:

20 gr. cilantro en grano
10gr. alcaravea en grano
5 gr. comino en grano
5 gr. anís en grano
5 gr. hinojo en grano
1-2 gr. de pimienta negra.
1-2 gr. de cardamomo

Moler todo junto, poner en un tarro y dejar reposar unos días antes de usar.

Para medio kilo de centeno podéis usar una cucharadita de café colmada.

¡Animaros a probarlo!

23/8/12

Elaboración tradicional del pan

En el foro del pan hemos abierto un hilo con la intención de hablar de como se ha hecho el pan siempre: a mano, sin maquinaria ni utensilios especiales, con levadura natural y sin aditivos.

Aquí lo compartimos con vosotros y esperamos que os animéis a participar:

"Yo he tenido la suerte de poder aprender a hacer pan tanto en panaderías profesionales con maquinaria, cámaras de fermentación, etc., como en condiciones muy rudimentarias, como se hacía antes. He aprendido a hacer pan para decenas de personas con un barreño y un pequeño horno de barro sin básculas, termómetros ni nada.

Así que aquí me gustaría que cada uno aporte lo que conozca referente a la elaboración más tradicional. Empezaré yo:

hubo una época en la que vivía en el campo y construimos un horno de barro para hacer pan para la casa. Todo empezaba el día anterior refrescando la levadura natural. Al día siguiente empezábamos por encender un buen fuego en la habitación donde se trabajaba y, a la vez, calentábamos una olla muy grande de agua. Pesábamos las harinas – de trigo blanco y trigo y centeno molido a la piedra- y la sal, y lo poníamos en un gran recipiente. Después añadíamos la levadura natural y el agua templada.
Amasábamos entre dos personas con un método muy simple: primero mezclábamos todos los ingredientes hasta conseguir una mezcla homogénea, y luego lo íbamos plegando y golpeando con los puños mojados controlando, a la vez, si hacía falta un pelín más de agua. Cuando la masa tenía una consistencia elástica y con cuerpo, la dejábamos reposar cerca del fuego en una mesa muy grande tapada con mantas. 
La masa reposaba en bloque entre 3 y 4 horas y, en este tiempo, la plegábamos dos veces.

El horno que teníamos tardaba unas 2 horas en estar caliente así que en este punto empezábamos a preparar el fuego. Usábamos leña de encina, pino y brezo que recogíamos por la zona.

Luego había que formar las piezas. Hacíamos panes grandes que pudiesen durar varios días: moldes de kilo o redondos de kilo y pico. La masa se dividía con una rasqueta en la misma mesa, se apartaban las piezas y luego se formaban todas. 
Los panes reposaban en sábanas de algodón bien enharinadas y se tapaban otra vez con mantas.
Mientras fermentaban, había que ir controlando el fuego e ir añadiendo leña según hiciera falta. El interior del horno pasaba del color rojizo de la arcilla al negro del hollín y, finalmente, al blanco. En este punto el horno estaba listo para entrar los primeros panes.
Apartábamos la brasa aún con fuego a un lado y lo primero que entraba eran cocas de forner que comíamos ese mismo día para merendar.
Luego retirábamos la brasa del horno y limpiábamos el suelo con una toalla empapada que, a la vez que limpiaba el polvo de la ceniza, hacia vapor. Se pasaban los panes a la pala y los entrábamos al horno de uno en uno. Después solo quedaba cerrar la puerta y la expectación hasta ver el resultado.

Al cabo de unos 20 minutos se abría el horno para controlar qué tal iba la cocción. 
Más o menos al cabo de 1 hora, sacábamos los panes y los poníamos a enfriar. Y no se comían hasta el día siguiente. 
Los guardábamos envueltos en una tela muy gruesa y duraban muchos días. 

Como el horno se mantenía caliente muchas horas, aprovechábamos para hornear otras cosas con el calor descendente como patatas, manzanas, cebollas y calabazas enteras, y ya teníamos la cena hecha. También poníamos galletas, pasteles, bizcochos... 
Después tostábamos almendras y, al día siguiente, aún estaba el horno templado para poner a fermentar yogur o cuajar leche para hacer queso.

No tengo ninguna foto de esos panes pero creo que son de los mejores que he hecho en mi vida. Aún me acuerdo del olor y la corteza tostada que tenía ese pan que se llamaba “pa de Can Seniqueda”."